En minería, cada punto de acceso es un punto crítico. No solo desde la seguridad, sino desde la eficiencia operativa.
Una interrupción no planificada en una faena puede superar los US$100.000 por hora en operaciones de gran escala, según estimaciones del sector extractivo analizadas en reportes de PwC (Global Mine Report).
🔗 https://www.pwc.com/gx/en/industries/energy-utilities-resources/publications/mine.html
En este contexto, el control biométrico no es solo una mejora tecnológica: es una herramienta estratégica.

Los sistemas biométricos permiten:
- Identificación precisa mediante reconocimiento facial o huella
- Registro automático y trazable de ingresos y salidas
- Eliminación de credenciales físicas transferibles
- Integración con monitoreo central en tiempo real
Según el informe “Biometrics Market – Global Forecast” de MarketsandMarkets, el mercado global de biometría superará los US$60 mil millones en los próximos años, impulsado principalmente por sectores industriales y de infraestructura crítica que buscan reducir riesgos operativos y mejorar control.
🔗 https://www.marketsandmarkets.com/Market-Reports/biometrics-market-697.html
Además, estudios de gestión de riesgos empresarial indican que las organizaciones con sistemas robustos de control y trazabilidad reducen exposición a pérdidas operativas y mejoran cumplimiento normativo (PwC Global Risk Survey).
🔗 https://www.pwc.com/gx/en/services/risk-consulting/global-risk-survey.html

En faenas del norte de Chile, donde la rotación de personal y la extensión territorial aumentan la complejidad, el control biométrico permite transformar el acceso en información estratégica.
No solo protege. Optimiza tiempos, fortalece auditorías y respalda la continuidad operacional.




